miércoles, 17 de junio de 2026

DESORDEN, Juan Ángel Castaño y Vicente Fernández Aracil

 


   Los autores nos ofrecen en Desorden (Loto Azul Editorial, 2025) una amalgama de relatos en donde queda claro su experiencia, sus lecturas y su amor por lo literario. La mayoría de los relatos tienen la autoría de Vicente, pero los dos que nos aporta Juan Ángel son auténticamente geniales, muy fieles a su estilo  a su de escribir, e incluso diría de vivir. Son los titulados El intruso y Bella figlia dell'amore (homenaje a Kant).

   En el primero de ellos, un personaje con ansias de cultura se acopla a diversas tertulias de todo tipo (literarias, musicales, filosóficas, etc), en las que participan los grandes genios de la Historia. En todas, el protagonista tiene que sufrir una prueba de admisión. Por medio de esta trama, Juan Ángel, gran conocedor de la cultura de nuestro tiempo, hace un humorístico repaso a todas las grandes referencias históricas que han cimentado nuestro modo de pensar y de sentir. Y, todo ello, aderezado con una ironía siempre amable. Es imposible leer a Juan Ángel sin sonrisa. 

   En el segundo, nos cuenta las relación de Sebastián López WoO con su profesora de puntualidad. Muy juanangelesco, si se me permite el pintoresco epíteto. Los que hemos leído a Juan Ángel, ya nos entendemos. No cuento más, porque sería estropear la magia del relato. 

   En cuanto a los relatos de Vicente Fernández Aracil, que -como dije- son la mayoría del libro, ofrecen una variedad de historias y situaciones, siempre con un estilo directo y espontáneo, aproximando su modo de escribir al modo corriente de hablar, como él mismo reconoce en la solapa del libro. Son para destacar los dedicados a las peripecias del primo Óscar, incluidos en el libro Los sillones azules del primo Óscar

   En fin, se trata dos autores diferentes que se aúnan para presentarnos, en aparente desorden, un buen puñado de logrados relatos. 

lunes, 15 de junio de 2026

De sainetes, el desamor en domingo y otros monstruos, David Reche

 





   David Reche es propietario de la librería Ali i Truc en Elche. Pero no solo vende libros, sino que es un verdadero foco de cultura dentro de la sociedad ilicitana, facilitando presentaciones, proponiendo lecturas en sus boletines, y organizando una sabrosas cenas con autores de renombre. 

   Es menos conocido, sin embargo, en su faceta de escritor. Tuve la ocasión de leer y comentar en este blog su novela juvenil A Macondo se va en línea recta (Ed. Descentrados, 2018), una historia emocionante y verdaderamente original, apta para jóvenes y no tan jóvenes. 

   Ahora saca del cajón una apetitosa ensalada de relatos, que la colección Fif%ty (Frutos del tiempo ediciones, 2026) ha tenido el acierto de publicar. A pesar de la diversidad de relatos, David no nos ofrece un saco de historias sin orden ninguno. Tanto el estilo como la temática poseen una coherencia y unas claves de lecturas comunes. 

   Los sainetes, por ejemplo, están escritos en clave de humor. Comprenden historias llenas de ingenio y sorpresas muy hábilmente trabadas. Por destacar dos que a mí me han parecido geniales: El rinoceronte todavía estaba allí y Sainete del amante diverso o del tamaño de la minoría. Estos dos relatos, como todos los demás, son prueba fehaciente de la potente imaginación creativa del autor. Pero además, no es difícil percibir, si los leemos con atención, una sibilina crítica a muchos aspectos de la sociedad de nuestro tiempo. 

   En la segunda parte del libro, Del desamor en domingo, nos hace partícipes de algo tan literario y tan vital como el fracaso amoroso. Pero el autor siempre suele poner en cada plato su punto de chanza y su ingrediente de luz. En la tercera parte, De otros monstruos, abundan microrrelatos que condensan, en pocas líneas, vidas imposibles o situadas justo al borde del abismo. En fin, el libro está ilustrado con dibujos muy sugerentes, como el que da pie al genial microrrelato titulado Olvido

   Comentar más de cada uno, sería un spoiler imperdonable en unos argumentos que son todo menos previsibles. Algunos consisten en verdaderos fogonazos literarios, en donde prima la sorpresa, el giro, el cambio de pantalla inesperado. En este aspecto, el autor se revela como un auténtico maestro. 

   Para concluir, en mi opinión, David tiene una innata habilidad en transformar situaciones cotidianas en algo absurdo, grotesco o inquietante, que nos hace pensar. Puede ser una literatura divertida, a veces disparatada. Pero no es una literatura superficial. Muchas gracias, David, y esperemos que tus múltiples obligaciones librescas no te aparten del arte de escribir. Puede haber todavía muchas sorpresas.