Victoria, una joven berlinesa, tiene que sobrevivir con su hermana y su hija pequeña en el difícil y peligroso Berlín de la posguerra mundial, dividido en sectores y lleno de intrigas y de miseria.
El último premio planeta es un entretenido y consistente relato que comienza en Berlín en 1946, pero nos lleva por diversas partes del mundo hasta 1964. El ritmo es trepidante y lamentarás interrumpir su lectura para abrir la puerta a un vecino (por ejemplo).
Como bien dice la autora, no se trata una novela histórica, es un apasionante relato de condición humana: trata sobre los sentimientos que nos embargan, las dudas, los rencores, el amor y el desamor. Y todo ello en situaciones sociales y políticas muy duras que millones de personas tuvieron que sufrir durante aquellos años. Y no sólo hablamos del fascismo y el comunismo. En otras latitudes, dentro del mundo llamado libre, también se dieron todo tipo de injusticias.
Ya digo, para empezar es entretenida (la acción nunca decae, la descripciones y los diálogos son ágiles), aprendes además historia contemporánea y te hace reflexionar sobre el pasado. Y, como colofón, está muy bien escrita. ¿Qué más queremos?
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