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Nací en Palencia en 1960. Ejerzo la docencia en un Instituto de Elche como profesor de Historia del Arte e Historia Contemporánea. He escrito algunos libros y me gusta leer. Participo en diversas actividades literarias. Con este blog, pretendo simplemente dejar constancia de todo libro que cae en mis manos, con el deseo de que me sirva para reflexionar sobre lo leído y poder así compartir mis impresiones. Muchas gracias.

viernes, 10 de julio de 2026

EN LA ESPESURA DE LO INVISIBLE, Javier Puig


 


   La editorial Ars Poética publica un poemario del escritor y crítico de cine  oriolano Javier Puig. La edición es pulcra, la portada muy sugerente, y el conjunto de poemas que nos ofrece, magnífico por su coherencia interna y su honestidad. En realidad, En la espesura de lo invisible es el final de una trayectoria literaria basada en cuestiones tan centrales como la búsqueda de la propia identidad, el sentido de la existencia y el paso del tiempo. 

   Todo está sabiamente entrelazado. El orden de los capítulos son una declaración de intenciones. Solo si sabemos indagar en lo que fuimos (Perspectiva del tiempo), podremos cimentar el verdadero amor (Fundación del amor) y confrontarnos con nuestro entorno (En el mundo), valoraremos a los otros, en su status sufriente (El dolor de los otros), y nos prepararemos para mirar al 'más allá' con serenidad, cuando llegue el momento (Cerca del otro lado). 

   En este sentido, los temas (tiempo, identidad, amor, sentido y muerte) son los eternos, pero esta vez tratados con rumbo y con serenidad, siguiendo la estela de los clásicos.

   El estilo se resume en un lenguaje claro y sencillo, lleno de imágenes poderosas y sugerentes, y en un tono meditativo y conversacional. Sus versos discurren con una cadencia calmosa y limpia, lo que ayuda a la reflexión. Supera la circunstancia, se instala en lo atemporal. Sirve para todo ser humano, de todo tiempo y geografía. Su reflexión tiene alcance universal. 

   En efecto, lo invisible supone bruma y espesura, pero no una bruma lejana. Está dentro de nosotros. Y nuestra tarea es disiparla. La vida hacia fuera es fruto de un viaje interior. Un viaje al que el poeta nos invita. 

  Estos versos que cito, aunque expresados en segunda persona, parecen dirigidos a sí mismo y, por extensión, a todo el que se asome a ellos: Albergas el aire de una paz / que no es en ti la huella de lo sabido / sino búsqueda de lo encontrado, / caricia del universo. / Ahora te atienes a un precepto / de levedades profundas, / de palabras serenas. 

   Esa levedad profunda es el mejor don que nos transmite Javier Puig en este impecable poemario. 

miércoles, 1 de julio de 2026

LAS VACACIONES DEL ESCRITOR, Rafael Camarasa

 



   El poeta valenciano Rafael Camarasa nos ofrece, en estas Vacaciones del escritor (Contrabando, 2026), un nuevo poemario que sigue con gran coherencia las líneas maestras de anteriores entregas. Ya comentamos en este blog el poemario titulado El que mira, con el que recibió el premio Ciudad de Burgos. En esa ocasión, escribí que el título lo dice todo. En efecto, todo comienza en la mirada, pero no todo se queda en la mirada. 

   Ahora, el poeta se pone en movimiento, y nos da cuenta de momentos especiales vividos en diversos lugares a los que ha tenido ocasión de viajar. En realidad, sea en el parque de abajo de su casa o en Liubliana o Mostar, al poeta le da igual. Dentro de un montón de turistas que fotografían embobados lo que ven, el escritor (que nunca está de vacaciones), pone su mirada en detalles que pasan desapercibidos a la masa (cantos lejanos, figuras que se pierden en la esquina, el paisaje que se percibe a través de la ventanilla de un tren). Pero, enseguida, su palabra se eleva  para iniciar una profunda reflexión sobre diversos aspectos de la condición humana. Y lo hace con tal sabiduría y dominio del lenguaje, que provoca en el lector sorpresa y un cierto estremecimiento intelectual. 

   La poesía de Camarasa, en efecto, se inicia en la contemplación, pero es fundamentalmente discursiva. No encontramos ni grandes odas ni poderosas imágenes (su estilo es directo y sobrio, de línea directa). El poeta sublima lo que ve para buscar un viaje interior donde indaga con ahínco en el sentido de la verdadera felicidad.

   En este sentido, el libro atraviesa esa tensión que existe entre la alegría de haber encontrado un tesoro, y la conciencia de su pérdida. En muchos momentos parece encontrar la plenitud,  pero -en el mismo verso- toma conciencia de que esa plenitud es efímera. Tal es la condición humana -temporal, voluble- y él la acepta con serenidad. 

   Con todo, no se trata de una poesía pesimista, sino fruto de la reflexión. Podríamos concluir que la verdadera plenitud es ser consciente de que todo es transitorio. Por ejemplo, el olor a humo sardinas que queda en sus manos después de una tarde en un establecimiento cercano a la playa (¡qué recuerdos de mis veranos en Suances!), es solo la evocación de un momento irrepetible que ya se está difuminando. 

   Los poemas que más me han ayudado a esta benéfica y sanadora reflexión son Tour, Sarajevo, Sardinas, Playas de los muertos (una advertencia a nuestra insensibilidad), y, el que cierra el libro, Santuario (diríamos, un final redondo). Pero hay muchos más: es difícil elegir.

   Gran poeta Camarasa. Un gusto haber participado en sus dos presentaciones. 

miércoles, 17 de junio de 2026

DESORDEN, Juan Ángel Castaño y Vicente Fernández Aracil

 


   Los autores nos ofrecen en Desorden (Loto Azul Editorial, 2025) una amalgama de relatos en donde queda claro su experiencia, sus lecturas y su amor por lo literario. La mayoría de los relatos tienen la autoría de Vicente, pero los dos que nos aporta Juan Ángel son auténticamente geniales, muy fieles a su estilo  a su de escribir, e incluso diría de vivir. Son los titulados El intruso y Bella figlia dell'amore (homenaje a Kant).

   En el primero de ellos, un personaje con ansias de cultura se acopla a diversas tertulias de todo tipo (literarias, musicales, filosóficas, etc), en las que participan los grandes genios de la Historia. En todas, el protagonista tiene que sufrir una prueba de admisión. Por medio de esta trama, Juan Ángel, gran conocedor de la cultura de nuestro tiempo, hace un humorístico repaso a todas las grandes referencias históricas que han cimentado nuestro modo de pensar y de sentir. Y, todo ello, aderezado con una ironía siempre amable. Es imposible leer a Juan Ángel sin sonrisa. 

   En el segundo, nos cuenta las relación de Sebastián López WoO con su profesora de puntualidad. Muy juanangelesco, si se me permite el pintoresco epíteto. Los que hemos leído a Juan Ángel, ya nos entendemos. No cuento más, porque sería estropear la magia del relato. 

   En cuanto a los relatos de Vicente Fernández Aracil, que -como dije- son la mayoría del libro, ofrecen una variedad de historias y situaciones, siempre con un estilo directo y espontáneo, aproximando su modo de escribir al modo corriente de hablar, como él mismo reconoce en la solapa del libro. Son para destacar los dedicados a las peripecias del primo Óscar, incluidos en el libro Los sillones azules del primo Óscar

   En fin, se trata dos autores diferentes que se aúnan para presentarnos, en aparente desorden, un buen puñado de logrados relatos. 

lunes, 15 de junio de 2026

De sainetes, el desamor en domingo y otros monstruos, David Reche

 





   David Reche es propietario de la librería Ali i Truc en Elche. Pero no solo vende libros, sino que es un verdadero foco de cultura dentro de la sociedad ilicitana, facilitando presentaciones, proponiendo lecturas en sus boletines, y organizando una sabrosas cenas con autores de renombre. 

   Es menos conocido, sin embargo, en su faceta de escritor. Tuve la ocasión de leer y comentar en este blog su novela juvenil A Macondo se va en línea recta (Ed. Descentrados, 2018), una historia emocionante y verdaderamente original, apta para jóvenes y no tan jóvenes. 

   Ahora saca del cajón una apetitosa ensalada de relatos, que la colección Fif%ty (Frutos del tiempo ediciones, 2026) ha tenido el acierto de publicar. A pesar de la diversidad de relatos, David no nos ofrece un saco de historias sin orden ninguno. Tanto el estilo como la temática poseen una coherencia y unas claves de lecturas comunes. 

   Los sainetes, por ejemplo, están escritos en clave de humor. Comprenden historias llenas de ingenio y sorpresas muy hábilmente trabadas. Por destacar dos que a mí me han parecido geniales: El rinoceronte todavía estaba allí y Sainete del amante diverso o del tamaño de la minoría. Estos dos relatos, como todos los demás, son prueba fehaciente de la potente imaginación creativa del autor. Pero además, no es difícil percibir, si los leemos con atención, una sibilina crítica a muchos aspectos de la sociedad de nuestro tiempo. 

   En la segunda parte del libro, Del desamor en domingo, nos hace partícipes de algo tan literario y tan vital como el fracaso amoroso. Pero el autor siempre suele poner en cada plato su punto de chanza y su ingrediente de luz. En la tercera parte, De otros monstruos, abundan microrrelatos que condensan, en pocas líneas, vidas imposibles o situadas justo al borde del abismo. En fin, el libro está ilustrado con dibujos muy sugerentes, como el que da pie al genial microrrelato titulado Olvido

   Comentar más de cada uno, sería un spoiler imperdonable en unos argumentos que son todo menos previsibles. Algunos consisten en verdaderos fogonazos literarios, en donde prima la sorpresa, el giro, el cambio de pantalla inesperado. En este aspecto, el autor se revela como un auténtico maestro. 

   Para concluir, en mi opinión, David tiene una innata habilidad en transformar situaciones cotidianas en algo absurdo, grotesco o inquietante, que nos hace pensar. Puede ser una literatura divertida, a veces disparatada. Pero no es una literatura superficial. Muchas gracias, David, y esperemos que tus múltiples obligaciones librescas no te aparten del arte de escribir. Puede haber todavía muchas sorpresas. 

domingo, 18 de enero de 2026

101 LEDS, Francisco Santamaría

 



   Una ya no corta vida del filósofo, iniciador de empresas culturales y ensayista, le ha valido a Francisco Santamaría para atesorar una buenas toneladas de sabiduría. Pero la sabiduría puede apretarse en fornidos tomos de pensamientos o destilarse en gota a gota. En un mundo donde manda el tweet más que el articulado argumentario, es una gran idea publicar un libro de aforismos. En realidad, el aforismo ha sido siempre una forma de acercar el pensamiento al hombre de la calle. 

   Francisco Santamaría los compara a leds, pequeñas lucecitas que, colocadas en enjambre, puede generar mágicas figuras que hacen te transportan a otro lugar. Precisamente, ha sido estas navidades donde he tenido el placer de leer estos sugerentes pensamientos, cuando en la calle miles de leds encendían los sueños de los niños. Así, el autor nos introduce casi sin darnos cuentas a las grandes causas pendientes de la filosofía: el conocimiento, el corazón, la verdad, el sentido común, la vida... 

   Personalmente, siempre me ha gustado registrar frases o versos con los que me he cruzado en la vida, y más tarde gustarlos sin prisas como si fueran un caramelo. Las luces de Santamaría están llenas de paradoja, a veces de ironía. Hay otras que se quedan sin terminar, un rayo en el aire para que tú lo atrapes. Cada cual tiene su sorpresa, un requiebro. Estas destinadas a tomar conciencia de esa verdad inconfesable que pudiera estar escondida en los más recónditos repliegues de tu amor o de tus miedos. 

   Muchas gracias, Paco, por estas luces que han iluminado todavía más mi Navidad, y aquí os dejo una antología, como aperitivo, de las que más me han gustado: 

  • Solo conocemos bien a alguien si le queremos.
  • Solo aprende quien sabe escuchar lo que no le gusta.
  • Es de sentido común desconfiar un poco de él.
  • Si le importas a alguien, no eres pobre del todo. 
  • Los carnavales domestican la transgresión.
  • Si sabe reírse de sí mismo, podrá tomarse en serio la vida.
  • La persona fuerte es capaz de encontrar belleza en la dificultad. 


lunes, 12 de enero de 2026

LOS AMANTES QUE NUNCA TUVE, Manuela Maciá


 

   Beatriz Aranda es una mujer madura que decide vivir una temporada en un hotel de la costa. Tiene que hacer un parón definitivo en su vida, reflexionar, escucharse a sí misma, reconducir su existencia. Allí hace amistad con Fernanda, también marcada por su propio fracaso. Juntas, confidencia tras confidencia, se cuentan sus azarosas vidas, aunque es la de Beatriz la que marca el relato. 

   La escritora ilicitana Manuela Maciá nos ofrece un ambicioso fresco en donde aparecen los proyectos juveniles de las protagonistas, los primeros desengaños, las amistades indestructibles, la familia y, sobre todo, aquellos amantes que nunca tuvieron. Es una novela de gran carga psicológica, en la que cada detalle es importante, con un estilo literario depurado y directo, y donde se escanea, por decirlo así, los perfiles humanos más ocultos de los personajes que va apareciendo en la obra. 

   La sinceridad y la valentía de Beatriz, al mostrarnos sus heridas (está escrita en primera persona), hace que nos identifiquemos con ella, y que podamos acompañarla durante todas sus vicisitudes con verdadero interés. 

   Es una novela intimista que, sin embargo, no se circunscribe a un lugar. El ambiente de París, Florencia, Londres, Nueva York (lugares en donde vive la protagonista, o pasa temporadas) está magistralmente descrito en estas páginas. Sospecho que, por su afición viajera, la autora los conoce de primera mano.

   En fin, una novela de una escritora experimentada que es un placer haber leído, y que confirma una vez más el dulce momento que están pasando las letras ilicitanas.