Beatriz Aranda es una mujer madura que decide vivir una temporada en un hotel de la costa. Tiene que hacer un parón definitivo en su vida, reflexionar, escucharse a sí misma, reconducir su existencia. Allí hace amistad con Fernanda, también marcada por su propio fracaso. Juntas, confidencia tras confidencia, se cuentan sus azarosas vidas, aunque es la de Beatriz la que marca el relato.
La escritora ilicitana Manuela Maciá nos ofrece un ambicioso fresco en donde aparecen los proyectos juveniles de las protagonistas, los primeros desengaños, las amistades indestructibles, la familia y, sobre todo, aquellos amantes que nunca tuvieron. Es una novela de gran carga psicológica, en la que cada detalle es importante, con un estilo literario depurado y directo, y donde se escanea, por decirlo así, los perfiles humanos más ocultos de los personajes que va apareciendo en la obra.
La sinceridad y la valentía de Beatriz, al mostrarnos sus heridas (está escrita en primera persona), hace que nos identifiquemos con ella, y que podamos acompañarla durante todas sus vicisitudes con verdadero interés.
Es una novela intimista que, sin embargo, no se circunscribe a un lugar. El ambiente de París, Florencia, Londres, Nueva York (lugares en donde vive la protagonista, o pasa temporadas) está magistralmente descrito en estas páginas. Sospecho que, por su afición viajera, la autora los conoce de primera mano.
En fin, una novela de una escritora experimentada que es un placer haber leído, y que confirma una vez más el dulce momento que están pasando las letras ilicitanas.

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