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Nací en Palencia en 1960. Ejerzo la docencia en un Instituto de Elche como profesor de Historia del Arte e Historia Contemporánea. He escrito algunos libros y me gusta leer. Participo en diversas actividades literarias. Con este blog, pretendo simplemente dejar constancia de todo libro que cae en mis manos, con el deseo de que me sirva para reflexionar sobre lo leído y poder así compartir mis impresiones. Muchas gracias.

domingo, 18 de enero de 2026

101 LEDS, Francisco Santamaría

 



   Una ya no corta vida del filósofo, iniciador de empresas culturales y ensayista, le ha valido a Francisco Santamaría para atesorar una buenas toneladas de sabiduría. Pero la sabiduría puede apretarse en fornidos tomos de pensamientos o destilarse en gota a gota. En un mundo donde manda el tweet más que el articulado argumentario, es una gran idea publicar un libro de aforismos. En realidad, el aforismo ha sido siempre una forma de acercar el pensamiento al hombre de la calle. 

   Francisco Santamaría los compara a leds, pequeñas lucecitas que, colocadas en enjambre, puede generar mágicas figuras que hacen te transportan a otro lugar. Precisamente, ha sido estas navidades donde he tenido el placer de leer estos sugerentes pensamientos, cuando en la calle miles de leds encendían los sueños de los niños. Así, el autor nos introduce casi sin darnos cuentas a las grandes causas pendientes de la filosofía: el conocimiento, el corazón, la verdad, el sentido común, la vida... 

   Personalmente, siempre me ha gustado registrar frases o versos con los que me he cruzado en la vida, y más tarde gustarlos sin prisas como si fueran un caramelo. Las luces de Santamaría están llenas de paradoja, a veces de ironía. Hay otras que se quedan sin terminar, un rayo en el aire para que tú lo atrapes. Cada cual tiene su sorpresa, un requiebro. Estas destinadas a tomar conciencia de esa verdad inconfesable que pudiera estar escondida en los más recónditos repliegues de tu amor o de tus miedos. 

   Muchas gracias, Paco, por estas luces que han iluminado todavía más mi Navidad, y aquí os dejo una antología, como aperitivo, de las que más me han gustado: 

  • Solo conocemos bien a alguien si le queremos.
  • Solo aprende quien sabe escuchar lo que no le gusta.
  • Es de sentido común desconfiar un poco de él.
  • Si le importas a alguien, no eres pobre del todo. 
  • Los carnavales domestican la transgresión.
  • Si sabe reírse de sí mismo, podrá tomarse en serio la vida.
  • La persona fuerte es capaz de encontrar belleza en la dificultad. 


lunes, 12 de enero de 2026

LOS AMANTES QUE NUNCA TUVE, Manuela Maciá


 

   Beatriz Aranda es una mujer madura que decide vivir una temporada en un hotel de la costa. Tiene que hacer un parón definitivo en su vida, reflexionar, escucharse a sí misma, reconducir su existencia. Allí hace amistad con Fernanda, también marcada por su propio fracaso. Juntas, confidencia tras confidencia, se cuentan sus azarosas vidas, aunque es la de Beatriz la que marca el relato. 

   La escritora ilicitana Manuela Maciá nos ofrece un ambicioso fresco en donde aparecen los proyectos juveniles de las protagonistas, los primeros desengaños, las amistades indestructibles, la familia y, sobre todo, aquellos amantes que nunca tuvieron. Es una novela de gran carga psicológica, en la que cada detalle es importante, con un estilo literario depurado y directo, y donde se escanea, por decirlo así, los perfiles humanos más ocultos de los personajes que va apareciendo en la obra. 

   La sinceridad y la valentía de Beatriz, al mostrarnos sus heridas (está escrita en primera persona), hace que nos identifiquemos con ella, y que podamos acompañarla durante todas sus vicisitudes con verdadero interés. 

   Es una novela intimista que, sin embargo, no se circunscribe a un lugar. El ambiente de París, Florencia, Londres, Nueva York (lugares en donde vive la protagonista, o pasa temporadas) está magistralmente descrito en estas páginas. Sospecho que, por su afición viajera, la autora los conoce de primera mano.

   En fin, una novela de una escritora experimentada que es un placer haber leído, y que confirma una vez más el dulce momento que están pasando las letras ilicitanas.